Una discusión que lleva muchas décadas, pero parece estar siempre en el mismo punto: para muchos el diseño es arte y para muchos no. Destinamos este espacio a compilar todas las posiciones respecto a esta cuestión nunca saldada pero, por lo visto, totalmente vigente. Resulta curioso el desbalance entre uno y otro «bando». Tal vez la discusion interese sólo a los van por la negativa, o tal vez los otros no estén motivados para explicar su posición por escrito. El tiempo dirá.
NO
Según Joan Costa las semejanzas entre arte y diseño son puramente formales, pues en ocasiones el diseño se alimenta de las estéticas del arte (La eterna e inútil discusión). Quienes consideran al diseño «arte decorativa» o «arte aplicada» desconocen que el arte no tiene por objeto decorar, embellecer, ni producir estéticas de consumo. Que los diseñadores copien sus formas, no convierte a las cosas en arte, ni siquiera les otorga el estatuto de «artísticas». (Cuando el arte sirve para..., deja de ser arte).
En «Lo específico del diseño» Reinaldo Leiro explica que las diferencias entre diseño y arte, no deben buscarse en sus procedimientos técnicos sino en los fines de cada actividad: el arte tiene como fin plantear los problemas y el diseño resolverlos.
Jorge Luis Rodríguez coincide con el argumento de Reinaldo Leiro y agrega que «el artista tiene como fin la subjetividad de su pregunta; el diseñador la objetividad del mensaje al que ayuda». (Por qué el arte no es diseño)
Roberto Doberti reconoce influencias y aportes del arte, pero también de las ciencias y de la tecnología, y distingue a las disciplinas proyectuales (el proyecto) como una cuarta categoría del hacer y el pensar. (La cuarta posición)
Para Juan Miguel Lorite Fonta el arte es uno más de los problemas que el diseño —entendido como proceso de creación, desarrollo y producción— puede resolver. Para él, el diseño no es arte, pero el arte puede diseñarse. (La obra de arte como objeto diseñado)
En «Parecido no es igual» Daniel Ghinaglia responde a Andrés Muglia aclarando que si bien «la creatividad tiene gran importancia tanto en la práctica artística como en la del diseño, [...] es una capacidad humana que todos tenemos en mayor o menor medida, pero que no aplica de la misma forma a todo lo que hagamos». También sostiene que «el trabajo del diseñador está determinado por muchos condicionantes y el del artista, por lo general, no».
En «¿Diseño o estética utilitaria?» Miguel Ángel Brand acuerda con Rodríguez en que, es la coincidencia ocasional entre la estética del "Arte" y la estética del diseño, la que da lugar a la confusión, y distrae de los objetivos particulares de cada actividad. Pero agrega que el verdadero origen de la controversia es de orden semántico: no todos otorgan el mismo sentido a la palabra "Arte".
Para Rubén Cherny es imposible esperar de los productos originados en la industria cultural, ningún potencial emancipador como el que alguna vez tuvo el arte: el diseño no es arte porque el arte ha muerto. (Sobre las ruinas del progreso)
Norberto Chaves recuerda a quienes ven al diseño como un arte que existe una «amplia producción de objetos y mensajes de gran calidad de diseño, pero modestamente utilitarios.» (El oficio más antiguo del mundo).
En «1917: del diseño al arte» Armando Buequets aprovecha la historia real del urinario de Duchamp para explicar el fenómeno de re-significación mediante el cual un objeto, diseñado o no, se convierte en obra de arte. Aunque no deja asentada su posición respecto al tema, se deduce que va por la negativa, ya que traza una muy clara línea entre arte y diseño.
PROBABLEMENTE
Jacinto Salcedo encuentra diferencias y coincidencias. Duda de la vigencia del concepto de arte y se pregunta: ¿el diseño no será «el arte de nuestra época»? (Fronteras: diseño y arte.
SI
Sí
Andrés Muglia deja sin efecto el argumento de que el diseño se diferencia del arte porque surge de un encargo de un tercero, al explicar que el artista también puede responder a demandas externas. Asegura que el tipo de proceso (creativo) que aplican los diseñadores durante el proceso de diseño es equivalente al de los artistas plásticos, y que, a pesar de la recomendación de objetividad impuesta por el diseño racionalista, en los procesos de diseño siempre tiene lugar una serie de decisiones que apelan a la subjetividad del individuo. Esa subjetividad sería el espacio de lo artístico en el diseño. (Las artes pláticas y el diseño)
En «El diseño gráfico como arte visual» Jorge Luis García Fabela acuerda con Muglia en la invalidez del argumento de la demanda externa, y agrega que «hay diseñadores gráficos que pintan y también es conocido que existen connotados artistas que hacen diseño gráfico». También aclara que, al igual que el diseño, «el arte no puede verse privado de la persuasión ni del beneficio estético y puede proporcionar utilidad o provecho estético, espiritual y económico», rebatiendo uno de los argumentos de Joan Costa.
jueves, 27 de marzo de 2008
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